Las frutas tropicales de Beatriz Anaya

Subbética Ecológica presenta:

El Alma de nuestr@s productor@s

Porque es importante que conozcas que detrás de nuestros productos hay personas que con mucho gusto trabajan para obtener alimentos sanos para tí y para la naturaleza. Apuestas de vida que no contaminan nuestras aguas, que conservan nuestro suelo y nuestras semillas, que hacen más bello nuestro paisaje y que nos ofrecen una alimentación honesta desde un modelo justo y digno. Apoyemos su alternativa porque gracias a ella nuestro mundo más cercano es indudablemente mejor.

Beatriz Anaya de la Axarquía malagueña nos hace llegar sus frutas tropicales
Beatriz Anaya nos hace llegar sus frutas tropicales y cítricos

LOS FRUTALES TROPICALES DE BEA ANAYA

Mangos, aguacates y cítricos (Loma de Cútar, Triana, Málaga)

Autodidacta, aprendiendo día a día de la experiencia, de una escucha activa de la tierra, de los árboles… Hace casi 10 años que Beatriz Anaya se metió de lleno en la “agro-cultura”, haciendo la conversión en ecológico de la tierra que antes habían trabajado su padre y su abuelo. En plena Axarquía malagueña, poco a poco logró cultivar y comercializar deliciosos aguacates, mangos, mandarinas, limones, chirimoyas y naranjas.

“Todo lo que he hecho prácticamente ha sido porque lo he experimentado por mí misma, escuchando a gente. Yo no sabía hacer nada, ni encuadrar las épocas para talar, para recolectar, el riego… Todo eso lo he ido aprendiendo poco a poco, observando un día y otro… Pero para empezar, yo no quería que se le echara veneno a la tierra”, asegura.

Después de probar sólo con los limones, Bea decidió hacer la conversión de todos los demás cultivos. “Me embarco, esa fue mi palabra, me embarqué como el que se tira de cabeza y no sabe lo que va a salir”, recuerda y explica que siempre se ha sentido “como con un machete en la mano”, teniendo que abrirse el camino.

“Nunca he tenido nadie al lado que me apoyara o me acompañara, yo tenía que decidir si había que echar, si le venía bien a los árboles o no… Cuando tú llevas la responsabilidad de un campo sin tener conocimientos es muy difícil, parece que la sabiduría intuitiva es lo que me ha salvado (…) Lo que sí es que yo quería dormir con la conciencia tranquila, porque me daba cuenta de que echar veneno no me gustaba y decidí que había otra manera de hacer las cosas”, añade.

Recolectando limones

Y cada día iba valorando más “lo importante que es respetar, ir sintiendo que la tierra no es tuya, que realmente somos un paso más y que lo único que tú puedes es hacerlo lo más respetuosamente posible”.

“A nivel personal yo no lo llamaría ni ecológico, es más el sentimiento y el amor a la tierra, el que se cultive de una manera natural. Le pongo ecológico porque es la única etiqueta que tengo para asegurarle a una persona que estoy haciendo las cosas bien y que es un producto que se puede comer, pero creo que es algo más allá. El alimento que comemos es semilla, es una manera de tener la conexión con lo autóctono y con uno mismo”, nos cuenta.

Esta forma de cultivar, es para Bea, “una satisfacción interna” pero no lo hace sólo por eso, sino porque “luego, la tierra se queda ahí y yo no la quiero dejar echa un desastre, yo la quiero dejar como la he encontrado o un poco mejor”, añade.

“A alguien que esté pensando en cambiarse a ecológico el consejo que yo le daría es que siga su corazón, su latido, esa intuición… Es empezar, ir solucionándolo en el momento en que se te vaya presentando, dejar las dudas. Si se tiene esa fuerza y ese ímpetu dentro que quiere salir, lo mejor es hacerlo, trabajarlo con las manos”, anima.

“Los frutos que nos comemos tienen una parte de las personas que los han cultivado, de mi padre, de mi abuelo, de la tierra…”, dice convencida Bea, que está segura de que el alma de su producción “es el amor” por lo que hace, “el amor a los frutos, los frutos con sabor, ponerle ese punto para que lo que tú le das a la tierra, ella te lo devuelva”.

Y mirando un poco al futuro, Bea espera que su producción, pueda tener más rentabilidad “porque los árboles son cada vez más bonitos”. Además le gustaría tener menos compras externas, ser más autosuficiente y que el campo “esté cada día más vivo”. Y en ese futuro, Bea tiene claro que seguirá presente Subbética Ecológica, donde “se valoran mis productos, hay una buena voluntad de comunicación, de comprendernos y un apoyo mutuo”.

Las frutas tropicales de Beatriz Anaya.

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Te acercamos la manera de trabajar, los valores y el espacio de nuestros productores y productoras con el afán de estrechar vínculos, cultivar la transparencia y dar a conocer nuestra red. Alrededor de 500 soci@s integran la Asociación de Producción y Consumo Subbética Ecológica, que desde el 2009 trabaja para fomentar y afianzar un desarrollo sostenible a través de la producción y el consumo ecológicos. www.subbeticaecologica.com

La campaña “El alma de nuestr@s productor@es” ha sido realizada gracias a la colaboración de Diputación de Córdoba.

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